De la mesa de la cocina a 500 pedidos al mes
Lumen es un taller de velas de soya. Su historia reúne los retos más comunes de las marcas artesanales jóvenes: pedidos de varios canales, facturas hechas a mano y un marketing que solo ocurre cuando sobra tiempo.

Al principio Marta hacía una docena de velas al mes para sus amigas. Tomaba los primeros pedidos por mensaje, copiaba los números de guía en una hoja de cálculo y emitía las facturas todas juntas los domingos por la noche.
Cuando crecer empezó a pesar
Después de una colección de invierno exitosa, el volumen de pedidos se triplicó. La tienda crecía, pero cada venta extra generaba más trabajo manual. No había una sola vista con el inventario, el historial del cliente y el costo de las campañas.
Un ritmo más tranquilo en el taller
Tras la implementación, Quantira conecta ventas, inventario y finanzas. Marta arranca con un resumen diario corto y las alertas aparecen solo cuando hace falta su decisión, por ejemplo cuando se está acabando un material de empaque.
El resultado a 12 meses
Lumen llega a 500 pedidos al mes y mantiene los envíos a tiempo sin montar una oficina más grande. Marta sigue decidiendo sobre aromas y calidad, pero ya no tiene que acordarse de cada pequeño paso operativo.
“El cambio más grande no fue el crecimiento de las ventas. Fue recuperar mis tardes y saber que la tienda sigue avanzando mientras yo hago producto.”


